El origen de los videoclpis. Nuestra pasión

Aunque la mayoría del público asocie el nacimiento de los videoclips con la aparición de la cadena televisiva estadounidense MTV a comienzos de los 80, lo cierto es que la especial unión entre música e imagen se remonta a comienzos del siglo XIX y también en EEUU, cuando las actuaciones musicales de piezas populares, que se realizaban como preludio de las proyecciones de cine mudo o en los cambios de las bobinas de dichas películas, solían ir acompañadas de la proyección de imágenes estáticas concretamente seleccionadas con el fin de reforzar la narrativa de las canciones interpretadas.

La magia se prolongó durante las primeras décadas del siglo XX hasta que, paradójicamente, aquellas “canciones ilustradas” llegaron a su fin con la llegada del cine sonoro. Sin embargo, aquel fue a su vez, el origen de una nueva era en el maridaje de las artes musicales y cinematográficas, en cuyos inicios destacaron el surgimiento de vídeos cortos de dibujos animados acompañados de canciones populares, que incluían las letras de las mismas, y pronto evolucionaron a vídeos donde podían verse imágenes reales de bandas de música.

La llegada de las míticas Jukebox a las cafeterías y bares estadounidenses y europeas de los 40 supuso un acercamiento mayor de los vídeos musicales al público, que tenía ahora a su disposición un escueto pero rico catálogo de oferta al alcance de varias monedas.

Corrían los 50 y los musicales triunfaban en la gran pantalla cuando el rey del rock ‘n’ roll Elvis Presley empezó a protagonizar una abrumadora cantidad de ellas. Estaba claro; sus fans abarrotaban estadios pero también disfrutaban de verle interpretar canciones en la pantalla. ¿Era aquel el comienzo de los artistas musicales interpretando los personajes de sus propias canciones?

Al otro lado del Atlántico, los otros también apodado reyes del rock ‘n’ roll, The Beatles, siguieron sus pasos en las décadas de los 60 y 70 hasta evolucionar en la creación de vídeos promocionales para algunas de sus canciones. No estaban solos; The Rolling Stones, The Kinks o The Who dieron sus propios pasos en la misma dirección, que fueron recogidos y proyectados al gran público a través de los los primeros programas televisivos dedicados a la música en el Reino Unido, Top of the pops y Ready Steady Go!, y, casí al mismo tiempo, en EEUU con Shiding! y Hullabaloo.

Pop Clips del mítico canal Nickelodeon y la archiconocida MTV llegarían después y con ellas el producto del videoclip había quedado totalmente consolidado en el mercado. A partir de ahí, con la llegada de internet y la tendencia a la baja de la venta de música en formato físico, la novedosa tienda online de música iTunesStore provocó un cambio de paradigma en la concepción de los videoclips, que pasarían de suponer una inversión de dudoso retorno para promocionar canciones, a una pieza comercializable en sí misma.

¿El resultado? Los videoclips comenzaron a tener un valor artístico intrínseco, a cuyo auge han contribuido canales de creación más reciente como YouTube, Vevo y Vimeo y la entrega de premios de reconocimiento internacional como los MTV Music Video Awards, los Grammy y los Emmy.

O sea, hoy en día, podemos decir que los videoclips son un género artístico propiamente dicho.